Los ojos cálidamente marrones del semielfo brillaron traviesos antes de contestar.
- Más o menos ambas cosas... pero concretamente ahora mismo, soy el sobornable guardián de la puerta del fondo.- sentenció. Orión lo conocía lo suficiente ya como para saber que lo de "sobornable" era seguramente sólo relativo a ella y el precio no iría más allá que una cena tranquilos en algún lugar del multiverso... o algo mucho más nimio como un porfavor o una sonrisa.
-... aunque ya sabes como es esta gente...-prosiguió dejando de nuevo el ofrecimiento en el aire- no desaprovechan cualquier posible utilidad que puedas darle... así que una vez averiguadas mis capacidades nigrománticas... decir que me he convertido en una especie de médico no estaría demasiado lejos de la realidad. - el asunto parecía divertirle y seguramente era el trabajo que Shirakdur prefería hacer con los demonios: podía imaginárselo; dejar que hurgara a sus anchas en los cuerpos y estructuras de los demonios...¡Todo un placer!... como él había dicho "no había mal que por bien no viniera".
- ... en fin, al parecer cuando hay una guerra (y estos parecen haber salido de una hace poco) lo primero que se dedican a hacer las diferentes facciones es aniquilar a los demonios-nigromantes que tampoco son demasiado abundantes y no suelen ser demasiado poderosos... - acompañó esto último con una sonrisa humilde y un ligero movimiento de hombros.- así que por ahora apenas Elk es el único demonio con esas características en este lado del multiverso... No es que se lo tengan callado... ni lo oculten, pero no es algo que por ahora supongo les interese pregonar a los cuatro vientos... preferirán recuperarse del todo... antes de confirmar sus nuevas y convenientes alianzas...- Shirakdur había omitido el hecho obvio que el otro demonio-nigromante era él, pero estaba claro en el contexto de la conversación que lo hacía más por vergüenza que por un intento de engaño.
Casi de la misma manera que le era imposible mentirle, le costaba o temía reconocer ante ella su parte demoniaca, incluso cuando era uno de los seres de los que más aceptación había recibido.
Las últimas palabras quedaron prendidas en el aire, dejando revolotear las oviedades entre ellos, mientras el semidemonio rogaba por no ponerse colorado y meditaba sobre si le quedaba algo importante por decirle antes de que llegara Angel y su presencia licuara los temas a lo absurdo...
posted by Zo'ar Elhelzor at 5:30 p. m.